El amor es el cimiento

Adaptado del libro Los 5 Lenguajes del Amor de los niños de Gary Chapman y Ross Campbell

Cuando el niño se siente amado, es mucho más fácil de disciplinar y entrenar que cuando su “tanque emocional” se está quedando vacío. Cada niño tiene un tanque de sentimientos, un lugar de fuerza emocional que puede darle impulso para atravesar los días difíciles de la niñez y la adolescencia. Tal como los automóviles obtienen fuerza de la reserva del tanque de combustible, los niños obtienen su fuerza de la reserva acumulada en sus tanques de sentimientos.

Debemos llenar el tanque de nuestros estudiantes, a fin de que ellos puedan actuar como deben y alcanzar el máximo de sus posibilidades. Pero, ¿con qué llenamos ese tanque? Con amor, por supuesto, pero amor de una clase particular que pueda capacitar a los niños para crecer y funcionar adecuadamente.

Debemos llenar el tanque de nuestros estudiantes, a fin de que ellos puedan actuar como deben y alcanzar el máximo de sus posibilidades.

Podemos llenarlo con amor incondicional. Este es un amor pleno que acepta y afianza al estudiante por ser quien es, no por lo que hace. No importa lo que él haga (o no haga), el maestro lo sigue amando. El amor condicional se basa en el comportamiento y con frecuencia está asociado con técnicas de entrenamiento que ofrecen regalos, recompensas y privilegios a quienes se comportan o actúan como los maestros desean.

Es necesario disciplinar a los estudiantes, pero sólo después de llenarles bien sus tanques de sentimientos. Únicamente el amor incondicional puede prevenir problemas como el resentimiento, las sensaciones de no ser amados, de culpabilidad, de temor e inseguridad. Sólo cuando les damos amor incondicional somos capaces de comprenderlos a fondo y de lidiar con su conducta, sea buena o mala.

Nuestro amor es incondicional cuando amamos sin tener en cuenta qué apariencia tiene; sin importar cuales sean sus logros, sus desventajas o impedimentos; sin que importe lo que esperamos que llegue a ser; y lo más difícil de todo, sin tomar en consideración la forma en que actúa. “Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero.” (1 Juan 4:19) Dios con su ejemplo nos enseña el verdadero amor. Él no ve nuestros actos, sino ve nuestro corazón y nos perdona; si Dios mismo hace esto con nosotros, ¿cómo no podremos hacerlo con nuestros estudiantes?

Si los amas sólo cuando te complacen, no se sentirán amados de verdad. Esto dañará su imagen propia, los hará sentirse inseguros y en realidad les impedirá mejorar su autocontrol y su conducta. Por lo tanto, soy tan responsable de su desarrollo y su comportamiento como ellos.

Amarlos únicamente cuando complacen mis requisitos o expectativas les hará sentirse incompetentes y creerán que es inútil hacerlo todo lo mejor que puedan, puesto que nunca será suficiente. La necesidad de amor de un niño es la base de todas las necesidades, recibir amor y aprender a darlo, es el terreno en el cual crecen todos los empeños humanos positivos.

Los niños son, por encima de todo, seres emocionales y su primer entendimiento del mundo es emocional. Un niño con el tanque emocional lleno puede corresponder sin resentimiento a la orientación de sus maestros. Algunas personas temen que esto pueda conducir a “echar a perder” a un niño, pero es un concepto equivocado.

¿Cuál de las siguientes palabras es negativa: amor, tibieza, risa, disciplina? La respuesta es: ninguna. Al contrario de lo que mucha gente piensa, disciplina no es una palabra negativa. Disciplina viene de una palabra griega que significa “entrenar”. La disciplina implica la tarea larga y vigilante de guiar a un niño desde la infancia a la edad adulta. Para guiarlo darás ejemplos, servirás de modelo, lo instruirás verbalmente, lo enseñarás y le predicarás sobre la buena conducta, le corregirás la mala conducta, le proporcionarás enseñanza y mucho más.

El objetivo es que el niño alcance un nivel de madurez que le permita un día funcionar como un adulto responsable en la sociedad. ¡Esa sí es una meta positiva!

 

Deje un legado

Esparza amor por dondequiera que vaya;

En primer lugar, en su propio hogar.

Muestre amor a sus hijos,

A su esposa o a su esposo,

A su vecino…

Jamás permita que alguien venga a usted

Sin irse sintiéndose mejor o más feliz.

Sea usted la viva expresión

De la bondad de Dios.

Bondad en su rostro,

Bondad en sus ojos,

Bondad en su sonrisa,

Bondad en su afectuoso saludo.

Una manzana para mi maestro de Melody Carlson


Referencia del libro de los 5 Lenguajes del amor de los Niños.

2017-07-04T23:38:37+00:00