Somos...

...una organización que sirve a escuelas cristianas alrededor del mundo. Desde sus oficinas centrales en Colorado Springs y por medio de sus 18 oficinas ubicadas estratégicamente, ACSI asocia y sirve a más de 5,500 escuelas y universidades cristianas en más de 100 países.

Esto la hace la Asociación de Escuelas Cristianas más grande del mundo. Desde 1990, la Oficina Regional para Latinoamérica funciona en Guatemala, proveyendo liderazgo, programas y servicios a escuelas y educadores en México, Centro, Sudamérica y el Caribe.

A partir de 1999 ACSI Latinoamérica se acerca a sus colegios miembros con oficinas de extensión en Paraguay, Brasil y República Dominicana.

 

Visión...

Es una asociación cuya voz se hace escuchar con autoridad en el tema de educación, constituida por escuelas cristianas eficaces, que son reconocidas por ser esenciales y por su contribución al bien común.

Estudiantes de las escuelas cristianas alrededor del mundo adquirirán sabiduría, conocimiento y una cosmovisión bíblica evidenciadas por un estilo de vida de carácter, liderazgo, servicio, mayordomía y adoración.

Específicamente, los jóvenes –hombres y mujeres– producto de la educación escolar cristiana, madurarán hasta amar a Dios con todo su corazón, mente y alma (Mateo 22:37); creciendo en sabiduría y estatura (Lucas 2:52); viviendo en el mundo como sal y luz (Mateo 5:13-14) y dando sacrificialmente de sí mismos y de sus recursos, reflejando la esencia y el amor de Cristo que habita en ellos (Romanos 12:1).

 

Misión...

Capacitar educadores y escuelas cristianas alrededor del mundo para que sean efectivos en preparar a sus estudiantes para la vida.

 

Creemos...

  1. En la Biblia como la inspirada infalible, autorizada e inerrante palabra de Dios (2 Ti. 3:15, 2 P. 1:21).
  2. En un solo Dios, eternamente existente en tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo (Gn. 1:1, Mt. 28:19, Jn. 10:30).
  3. En la deidad de Cristo (Jn. 10:33); Su nacimiento virginal (Is. 7:14, Mt. 1:23, Lc. 1:35); Su vida sin pecado (He. 4:15, 7:26); Sus milagros (Jn. 2:11); Su muerte vicaria y expiatoria (2 Co. 15:3, Ef. 1:7, He. 2:9); Su ascensión a la diestra del Padre (Mr. 16:19); regreso personal en poder y gloria (Hch. 1:11, Ap. 19:11).
  4. En la absoluta necesidad de regeneración por el Espíritu Santo para salvación por causa de la extrema pecaminosidad de la naturaleza humana, y que los hombres son justificados por la fe en la sangre derramada de Cristo y que solo por la gracia de Dios y por medio de la fe sola somos salvos (Jn. 3:16-19; 5:24, Ro. 3:23, 5:8-9, Ef. 2:8-10, Tit. 3:5
  5. En la resurrección de tanto salvos como perdidos; de los salvos para resurrección de vida y los perdidos para resurrección de condenación (Jn. 5:28-29).
  6. En la unidad espiritual de los creyentes en el Señor Jesucristo (Ro. 8:9, 1 Co. 12:12-13, Gá. 3:26-28).
  7. En el ministerio presente del Espíritu Santo en virtud de cuya morada el cristiano es capacitado para vivir una vida piadosa (Ro. 8:13-14, 1 Co. 3:16, 6:19-20, Ef. 4:30, 5:18).