Integridad en la vida diaria de la escuela

La integridad es uno de los pilares en los cuales se basa la educación Aunque la palabra...cristiana. Es nutrida y ejercitada en sincronía con otras virtudes. Entre más se ejercita una virtud, más se hace parte de la naturaleza de la persona. Integridad implica pureza de corazón y adhesión a principios morales saludables en cada pensamiento y acción de una persona. Pablo amonestaba a Tito “Con tus buenas obras, dales tú mismo ejemplo en todo. Cuando enseñes, hazlo con integridad y seriedad, y con un mensaje sano e intachable. Así se avergonzará cualquiera que se oponga, pues no podrá decir nada malo de nosotros” (Tito 2:7-8, NVI). La integridad para Pablo no sólo era un asunto del corazón sino también una virtud que las personas deben demostrar en su comportamiento si desean validar sus palabras. Integridad implica apertura, honestidad, autenticidad y con abilidad. De manera similar a una plomada que es perfectamente perpendicular debido a la gravedad de la tierra, la integridad penetra una vida genuinamente porque está alineada con los principios de la Palabra de Dios.

Encontramos a Jesús retándonos para practicar integridad en nuestras propias vidas en pasajes de la Escritura como aquel en el que desafió a los que acusaban a una mujer adúltera para que admitieran su hipocresía (Juan 8:3-11). Reconocemos la importancia de la integridad en nuestra sociedad y particularmente en nuestras escuelas cristianas. Pero, ¿cómo asimilamos la integridad dentro de la cultura de la escuela para que se convierta en una parte integral de la vida diaria?

Obviamente la losofía de la escuela cristiana debe enaltecer la integridad. Aunque la palabra integridad no sea específicamente mencionada en la declaración de misión de la escuela, debe ser inherente a la naturaleza de la misma. Cuando una escuela comprende la calidad de vida piadosa, valorará y esperará integridad en su personal y en sus estudiantes. Por ejemplo, la misión de Norfolk Christian Schools es “equipar a los estudiantes espiritual, mental y físicamente para amar a Dios y servirle como embajadores de Cristo en el mundo”. Aunque esta declaración de misión no estipula integridad como una característica espiritual que la escuela enseñará, las implicaciones están claras. Es también esencial que el personal de la escuela reconozca la importancia y que esté de acuerdo con la posición de la escuela en integridad personal, la modele en sus vidas y la espere de sus estudiantes. Por lo tanto, integridad está entrelazada en el tejido cultural de la escuela porque los “tejedores” están de acuerdo que la integridad es básica para alcanzar lo que se desea en la escuela y el desenlace deseado del tapiz con el que trabajamos. La integridad llega a ser el sello de cada actividad de la escuela, desde la instrucción hasta la comunicación. Esta integridad profesional es de importancia suprema al reportar el progreso espiritual y académico de los estudiantes. Aún más, es necesario que cada nivel de la escuela establezca sus propios métodos de presentación, implementación, enseñanza y proclamación de la integridad que son apropiadas para cada edad.

La instrucción fundamental de la integridad debe llevarse a cabo desde el nivel  de la escuela primaria. Los maestros introducen la definición básica de integridad, se avanza a través del estudio de carácter de figuras bíblicas y el requerimiento que los estudiantes memoricen las Escrituras correspondientes. A través de estas experiencias los estudiantes obtienen un entendimiento de lo que es integridad y cómo impacta sus vidas. Por ejemplo, durante un mes, todos los estudiantes del preescolar de nuestra escuela aprenden que integridad (en el sentido de honestidad), es “ser sincero y transparente porque no tengo nada que ocultar”, una definición generada por el personal docente y la dirección de la escuela. Los alumnos estudian una figura bíblica particular y un héroe de la fe, que ejemplifican integridad y memorizan un pasaje de la Escritura que enfatiza la integridad.

Esta instrucción debe continuar en la escuela primaria cuando los maestros modelan integridad en sus propias vidas, orando por sus estudiantes y animándolos a ser honestos en su diario vivir, implementando con creatividad la integridad en todas las áreas de instrucción, elogiando a los estudiantes que demuestran integridad en su relación con otros, corrigiendo a los estudiantes cuando muestran una falta de integridad y utilizando momentos educativos para reforzar la importancia de la integridad. En el servicio de acción de gracias de fin del año realizamos una “Celebración de Carácter”, donde los estudiantes reciben premios por rasgos de carácter que han desarrollado en su crecimiento personal tal como mostrar integridad.

Como vemos, la conducta, especialmente a nivel de primaria, es “aprehendida” más que aprendida. Los educadores deben darse cuenta que cada miembro del personal tiene influencia en la vida de sus pequeños aprendices. Cada persona a nivel de primaria —incluyendo maestros de aula, maestros de clases especiales, asistentes y personal de apoyo— debe tener compromiso con la integridad personal y cultivarla en sus estudiantes. Aunque estas acciones no garantizan el éxito de la integridad personal, esperamos y oramos que los estudiantes al terminar la escuela primaria tengan la convicción y comprensión de la importancia de practicarla.

Los estudiantes...

A nivel de escuela secundaria es aún más imperativo que el personal docente y administrativo modele el comportamiento que esperan de sus estudiantes. Ellos etiquetan de hipócritas a los maestros que profesan y demandan la virtud de la integridad en otros pero no la demuestran en sus propias vidas. Los estudiantes necesitan modelos vivientes que ejemplifiquen las virtudes que los adultos demandan de ellos, retándolos en cierto modo a vivir virtuosamente. Los estudiantes aprecian y confían en educadores que demandan obediencia a los principios, que modelan, ejercitan y los entrenan respecto a estos principios y que los corrigen cuando los quebrantan. Esto, por supuesto, presupone que la escuela ha dado a conocer sus expectativas precisas respecto a la conducta y desarrollo del carácter a sus estudiantes.

En este nivel de educación básica superior y secundaria, los maestros usualmente complementan la instrucción explícita con un desafío a los estudiantes que tiene implicaciones tanto teóricas como prácticas. Por ejemplo, los maestros y los estudiantes pueden explorar preguntas tales como estas: ¿Cómo podemos implementar las creencias y enseñanzas de Jesús en nuestras vidas para que otros lo vean y crean? ¿Cómo puedo hacer un impac- to en el mundo cristiano con mi propia vida? ¿Cómo el punto de vista de integridad del mundo difiere de la cosmovisión cristiana? Tales discusiones e investigaciones requieren que los estudian- tes examinen personalmente sus propias vidas y las contrastan con las normas del cristianismo auténtico. Para promover este proceso de pensamiento, las escuelas pueden determinar que los estudiantes reciban entrenamiento a través de los miembros del personal docente, quienes tienen fuerte compromiso con principios cristianos. Promover reuniones con grupos maestro-estudiantes ofrece oportunidades para discutir la vida cristiana y para que los maestros entrenen y reten a los estudiantes. Cada escuela debería proveer una guía a los estudiantes y padres de familia que explique el código de honor de la escuela, las conductas esperadas dentro y fuera de ella, problemas de integridad tales como plagio y políticas de disciplina a los que transgreden las conductas aprobadas. Los padres, como tutores de sus hijos, firman un convenio como prueba de aceptación del código de conducta.

Una escuela tiene la responsabilidad de instruir a los estudiantes en la ética cristiana que produce excelencia moral. Como consecuencia, las clases de Biblia, cultos e integración bíblica por medio de instrucción diaria enfocan intencionalmente la importancia de la integridad. Sin embargo, los maestros están conscientes que los estudiantes retarán las políticas en cuanto a la honestidad a pesar que se instruya y refuerce el concepto de integridad. Por lo tanto, los estudiantes deben afrontar acciones disciplinarias apropiadas para que la escuela pueda mantener patrones de excelencia. Las escuelas pueden imponer un número de medidas disciplinarias apropiadas para ayudar a los estudiantes a reafirmar sus ideas sobre los temas de integridad, tales como seguimiento por un miembro del personal docente y estudios bíblicos por temas. En ciertos momentos, las sanciones y suspensiones se aplican por el quebrantamiento a la buena conducta, con el objetivo de encaminar al estudiante hacia un proceso de perdón y restauración. Es sabio establecer y distribuir políticas aprobadas por la junta escolar y adherirse a dichas políticas para evitar cuestionamientos futuros concernientes a decisiones disciplinarias. Las escuelas pueden proveer una apertura para que el padre de familia apele a través de comités de disciplina conformados por el personal docente y el director.

La educación...Una esfera superior de influencia para todos los estudiantes es la exposición a los medios de comunicación. Las bibliotecas deben ser arsenales de publicaciones que equipen a los estudiantes con estrategias para integridad personal. Las escuelas a todo nivel deben tener conocimiento sobre el uso correcto de Internet e implementar filtros para evitar información inapropiada.

 Un componente crítico para la implementación de la integridad es la cooperación entre la escuela y la casa. Lamentablemente muchas de las familias de hoy no valoran la integridad. Muchos padres piensan que el fin justifica los medios y que es aceptable tolerar la mala conducta para proteger la autoestima del niño. A pesar de esto los padres reconocen que Dios ha dado a la escuela ciertas responsabilidades y aprecian los esfuerzos del personal docente y administrativo de la escuela en integrar todos los rasgos de carácter, incluyendo integridad, al currículo general de la escuela. La labor de las escuelas es notificar a los padres la forma en la que esta integración se llevará a cabo.

La educación de los padres con respecto a la integridad y las expectativas de la escuela de incorporarla en la vida de sus estudiantes es esencial. Los padres comprenden la importancia que la integridad tiene en la cultura escolar cuando publicamos los estándares de integridad personal para toda la comunidad escolar en boletines, el sitio Web y en artículos semanales/mensuales. El principio de integridad se presenta en las reuniones con padres de familia acompañado de oración para que el espíritu de integridad inunde la vida de todos. Los padres necesitan estar informados si su niño no ha actuado de acuerdo al código de conducta de la escuela y necesitan aprobar el proceso de disciplina. Los salones de audiovisuales de las escuelas cristianas deben estar equipados con material que aliente e instruya a los padres de familia con respecto al manejo de problemas en la edificación del carácter. Las bibliotecas pueden ofrecer libros, publicaciones y videos que muestren la filosofía, visión y misión de la escuela.

Si creemos que la integridad es el cimiento en la vida cristiana, debemos incorporarla intencionalmente en las vidas de nuestros estudiantes. La escuela cristiana apoyada por la iglesia y el hogar puede ser una herramienta exitosa en la mentoría y enseñanza, retando y motivando a los estudiantes para que vivan íntegramente. Tal preparación es una labor ardua y preponderante para el futuro de la comunidad cristiana y aún de la sociedad.

La esencia del entrenamiento de integridad es formar individuos que fielmente se comportan como hijos de Dios, compartiendo con honestidad el amor de Dios y contribuyendo de forma honorable para Su Reino.


Referencias

Berndt, Jodie. (2001). Praying the Scripture for your children: Discover How to pray God’s will for their lives. Grand Rapids, MI: Zondervan. Moreland, J.P. (1997). Love your God with all your mind: The role of reason in the life of the soul. Colorado Springs, CO: NavPress. Tripp, Tedd. (1995). Shepherding a child’s heart. 2nd rep. ed. Wapwallopen, PA: Shepherd Press

Tomado de la revista CSE, Convention Special, Volumen 9 / 2005-2006 /


Karen L. Upton, Ed.D es Directora de Norfolk Lower Schools en Virginia, ha sido un miembro de la comunidad de Norfolk Christian Schools por más de 26 años. La Dra. Upton es profesora adjunta de educación en Regent University. Ha servido en varios comités de acredi- tación de ACSI y actualmente es representante de distrito.

2017-07-04T23:38:37+00:00