La Dinámica de la Disciplina

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La Dinámica de la Disciplina

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La dinámica de la disciplina es un tema interesante, especialmente para aquellos que están experimentando la labor de disciplinar por primera vez. Mientras pensaba en escribir este artículo, decidí obtener información más actualizada de alguien que está a la vanguardia del conocimiento de la educación. Llamé a mi hija que está en el último año de su carrera en educación en una universidad cristiana reconocida. Le pregunté sobre los cursos de disciplina actuales y la respuesta que recibí no fue muy diferente de lo que yo aprendí sobre educación hace 25 años.

Aunque se discute mucho sobre la filosofía de la educación, parece ser que se presta poca atención a la disciplina del día a día dentro del salón de clases. Considerando la diversidad de problemas que se presentan en la clase, no existe una fórmula o receta que funcione para todo a la hora de equipar a los maestros para este reto.

La disciplina continúa siendo uno de los componentes más prácticos en el proceso de educación. Como director he observado con tristeza que personas muy capacitadas, conocedoras y dedicadas a la educación cristiana fracasan en su misión, debido a que no entienden cómo crear un ambiente donde pueda desarrollarse el proceso educativo.

Un plan disciplinario efectivo debe incluir en su estructura básica la meta de facultar a los estudiantes a recibir, asimilar y aplicar el conocimiento. Los métodos exitosos utilizados para imparter la educación pueden ser muy variados. Tomando en cuenta que educación incluye transferencia de información, los maestros deben desarrollar un sistema que permita que este proceso suceda con el menor número de distractores.

Cada maestro debe desarrollar su propio estilo de disciplina basado en el marco de trabajo que la escuela define. Cada sistema debe permitir la interacción de este marco de referencia con la individualidad de los maestros y el estilo de aprendizaje de los estudiantes. La disciplina efectiva requiere límites claros debido a que estudiantes a todo nivel responden a éstos. Muchos maestros intentan involucrar a sus estudiantes en la creación de sus propias reglas, método que provee un sentido de responsabilidad en los estudiantes para mantener la atmósfera que ellos mismos ayudaron a crear.

Los maestros deben entender su tipo de personalidad con el fin de ser mejores al ejercer disciplina. Deben estar conscientes de sus propios límites y niveles de tolerancia. Esta auto-evaluación permitirá crear un ambiente de disciplina consistente. El maestro debe tener cierto grado de control del ambiente para alcanzar su máximo potencial durante las actividades escolares. Algunos estudiantes no son aptos para mantener un código de silencio y necesitan un ambiente mucho más interactivo. En cada escuela, diversos estilos de manejo de aula son aceptables y aún deseable.

Sin importar el estilo que el maestro adopte, logrará el éxito mientras mantenga expectativas de disciplina claras y firmes. Debe aplicar consistentemente las consecuencias que vienen como resultado de la conducta que ha sido declarada inaceptable en el aula. Los educadores debaten con frefrecuencia respecto a cuán estricto debe ser el cumplimiento de las reglas. Algunos maestros piensan que las advertencias son lo más apropiado, mientras que otros piensan que las consecuencias inmediatas deben efectuarse por cada infracción. Sea cual sea el caso, la clave de una estructura disciplinaria exitosa es ser consistente.

Como maestro principiante, rápidamente aprendí las lecciones sobre la actualización y mantenimiento de registros estudiantiles. Mi objetivo era la consistencia sobre todo lo demás. Hice el esfuerzo por mantener archivos exhaustivos de la disciplina de clase con el fin de demostrar a cualquier padre de familia o estudiante cuán consistente era en mis acciones disciplinarias. En la primera reunion de padres y maestros, el único comentario negativo que tuve fue de un padre que pensaba que yo era inconsistente en mi forma de disciplinar. Aunque los cuadros bien organizados si ayudaron en esa ocasión, la moraleja de esta historia es que hasta los intentos más serios por mantener la consistencia no significa que estemos haciendo todo a la perfección.

Como seres humanos, los maestros no podrán disciplinar correctamente en todo momento, ni tampoco podrán atrapar cada instancia del mal comportamiento. Los maestros deben mantener la consistencia como la mejor de sus habilidades y una de las mejores maneras para el cumplimiento consistente de las reglas es el guardar los registros. Sin los expedientes escritos, la mayoría de maestros no podrían recordar las acciones disciplinarias exactas que fueron tomadas o las consecuencias exactas a las que han dado cumplimiento. Como antes mencioné, los récords pueden ayudar al maestro a mantener ambas cosas, a tener un panorama exacto de sus acciones y a mantener un método de disciplina consistente. Una vez que hayan creado y trazado un mapa inicial, los maestros pueden usar ese cuadro para monitorear las interacciones entre estudiantes y los patrones de acciones disciplinarias. Tales cuadros permitirán al maestro posicionar al estudiante para que él mismo compruebe el patrón de disciplina. Las tablas de frecuencia de cada estudiante permitirán al educador compartir efectivamente la gravedad de un problema disciplinario. La recolección de datos concretos puede ayudar a algunos padres de familia a eliminar el sentimiento que el maestro pudiera estar tomando decisiones aisladas.

En el salón de clases, la disciplina debe ser progresiva en sus consecuencias. Muchos maestros principiantes podrían cometer el error de reducir las consecuencias y no darles seguimiento, o manejar castigos demasiado severos que no encajan en la falta cometida. Ambas acciones son graves errores. Los maestros deben darse cuenta que no es el peso de la consecuencia lo que disuade el comportamiento erróneo, sino la naturaleza repetitiva y la disciplina consistente lo que hace la diferencia. Una consecuencia regular y consistente con frecuencia detendrá problemas menores de mal comportamiento. En determinado momento, el maestro debe considerar incluir a los padres de familia cuyos hijos recurren en indisciplina, de manera que también ellos aporten criterios de consecuencias más serias. En el proceso de aplicar la disciplina, es importante mantener la comunicación tanto con el estudiante como con sus padres, respecto al por qué de sus acciones, pues es vital para la efectividad de las consecuencias. Muchas veces, el maestro no explica a los padres de familia los problemas en el salón de clases. Los maestros pueden emplear muchos métodos de comunicación, la variedad depende de la edad de los estudiantes y el uso de tecnología. La comunicación clara y personal con los padres de familia siempre es vital. Los maestros que dan cumplimiento a la disciplina en sus aulas harán bien en explicar a los padres la razón y resultados de la acción disciplinaria, de hecho se debe tomar en cuenta que la disciplina es progresiva por naturaleza. Este proceso ayuda a eliminar la incompetencia y malentendidos potenciales.

La comunicación de la disciplina siempre debería tomar la forma de un “sándwich educativo”. En la interacción con un padre de familia, los educadores deben señalar los atributos positivos del estudiante, explicar por qué se tenía que tomar las medidas disciplinarias y la meta que están intentando alcanzar en la administración de la disciplina. Si los maestros no mantienen comunicación directa con los padres pierden la oportunidad de demostrar el verdadero interés que es el bienestar del estudiante. En su comunicación con los padres de familia, los maestros deben expresar su preocupación por el estudiante y no meramente una meta de siempre tener la razón o el control de las cosas. La disciplina justa y consistente también es una manera en que los maestros expresan su afecto hacia el estudiante. John Maxwell ha dicho “A la gente no le importa cuánto sabes sino cuánto te importa algo” (Reiland, 2003).

Los maestros principiantes harían bien en comentar anticipadamente con un mentor o un director lo que se intenta comunicar a los padres de familia, así como solicitar asesoría en cuanto a comunicados escritos antes que lo reciban los padres. Frecuentemente los padres malinterpretan las notas o correos electrónicos y los maestros podrían dar la impresión que son impersonales e indiferentes en su comunicación escrita. Las notas tampoco permiten la acción interactiva inmediata y retroalimentación pertinente. En el proceso disciplinario, resulta beneficioso que los maestros comuniquen sus perspectivas y versión de los eventos previo al momento en que los padres escuchen la versión de sus hijos. Los alumnos relatan con facilidad un punto de vista a su parecer honesto pero que puede resultar desequilibrado si no se toma en cuenta el punto de vista del maestro.

La disciplina práctica fluirá desde el corazón del educador Cristiano siempre y cuando entienda el propósito y fin deseado. El maestro no puede y no debe reaccionar con timidez y frágil ego. Debe planear el rumbo y seguirlo. Este plan de disciplina debe ser directo y fácil de entender. Los estudiantes apreciarán a los maestros que son justos y que se toman el tiempo para dar seguimiento a los hechos y que no toman decisiones en base al mal humor o el alto nivel de estrés del momento.

Al mismo tiempo, los maestros sabios tomarán en cuenta que se pueden equivocar en sus juicios. Incluso testigos pudieran contradecir los hechos por tener una perspectiva diferente de la situación. En una ocasión, siendo un maestro joven que implementaba la estricta regla que no permite al estudiante hablar en clase, vi a uno de mis estudiantes hablar durante una prueba de versículos, entonces di cumplimiento a la disciplina correspondiente sin dar oportunidad a explicación, tomando mi postura como un docente disciplinario firme. Luego aprendí que el estudiante meramente estaba moviendo su boca para formar las palabras del versículo sin sonidos y no comunicándose con otros estudiantes.

Los maestros exitosos moldean la disciplina en sus salones de clases y con frecuencia deber revisar el plan de disciplina con el director de la escuela. Los maestros sabios tomarán la oportunidad para discutir expectativas y planear para el inevitable momento cuando necesitarán ayuda de afuera. Referente a este asunto, también pueden crear un vínculo agradable con su director, que le permita establecer una relación de trabajo idónea. Los maestros que dan seguimiento a su plan de disciplina se ganarán el respeto de directores, padres de familia y estudiantes. Necesitan darse cuenta que deben ganar y mantener la autoridad necesaria para el puesto de maestro.

Los maestros que logran mantener una disciplina efectiva en la clase deben recordar constantemente el requerimiento de balancear las necesidades individuales del estudiante y las necesidades del grupo. Deben tomar ciertas medidas para disciplinar individuos con el fin de adopter un proceso educativo que abarque grupos completos. A veces, esto implica corregir los pequeños malos comportamientos que parecieran insignificantes. Finalmente, harían bien en recordar que “Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien penosa; sin embargo, después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella” (Hebreos 12:11, NVI).

 

Referencias

Reiland, Dan. 2003. How John Maxwell taught me people skills. LeadershipJournal.net (January 23).

Tomado de CSE Volumen 7, Número 3 / 2003 – 2004 (Páginas 24 – 26)

Randy Taylor es el Superintendente de Rockford Christian School en Rockford, Illinois.

Es miembro de International Fellowship of Christian School Administrators

2017-07-04T23:38:36+00:00