Padres involucrados efectivamente en la escuela


Mi esposo y yo como padres de dos hijas adolescentes, Emily cursando el décimo grado y Ellen de octavo grado, hemos tenido muchas oportunidades de comunicarnos con sus maestros, entrenadores y directores. En los últimos 10 años, nuestra familia ha tenido el privilegio de ser parte de una escuela cristiana que inició como una pequeña escuela y luego se convirtió en uno de los más grandes sistemas multi-escolar del país.

Nos involucramos con la Christian Academy of Louisville (CAL) cuando inscribimos a nuestra hija Emily. En 1992 fueron inscritos en un mismo campus 399 estudiantes desde preescolar hasta el doceavo grado. Habían tres salones de preescolar en ese año, cinco en 1993 y siete en 1994. El plan era: “Crecimiento de la escuela desde abajo hacia arriba”. Ahora tenemos cinco complejos escolares en dos estados, Kentucky e Indiana, y se proyecta agregar más complejos en el futuro cercano.

Aprendimos cómo manejar los problemas de una escuela pequeña y luego de una escuela grande. Experimentamos los dolores de cabeza que provienen del crecimiento, logística de buses, cafetería, horarios, seguridad en las instalaciones, proceso de contratación de personal, fondos de crecimiento y creación de un programa escolar de deportes.

En cualquier organización, los efectos de un liderazgo de calidad alcanzan a toda la jerarquía administrativa.

En busca de liderazgo de calidad

En cualquier organización los efectos de un liderazgo de calidad alcanzan a toda la jerarquía administrativa y la Christian Academy of Louisville —CAL no es la excepción. En 1992 la decisión de continuar creciendo se dio. El comité de selección recorrió todo el país y le tomó casi dos años encontrar al director ejecutivo, Bill McKinley. El comité se dedicó a trabajar con excelencia y a pensar en grande, reconociendo que Dios estaba en control de todo. La junta directiva de CAL estaba determinada a crecer en un sistema multi-escolar y Bill McKinley estaba ayudando a alcanzar esta visión con un espíritu humilde, de excelencia y un liderazgo superior.

Mientras las organizaciones crecen, los líderes más altos se mantienen muy ocupados y por lo tanto resulta más difícil hablar con ellos. El señor McKinley, era la excepción en esta tendencia. Siempre asistía a las actividades deportivas, sesiones de padres, eventos familiares y se paseaba por los corredores de todo el campus. Siempre tenía tiempo para detenerse a platicar. Bill McKinley ejemplifica la prioridad de la comunicación con los padres.

Recuerdo que unos años atrás se presentó un problema. Un grupo de la comunidad deseaba realizar sus reuniones en las instalaciones de la escuela y la administración de la escuela estaba dividida en la decisión. Entonces un líder de la institución se tomó el tiempo para comunicarse con los padres con el fin de reunir detalles concernientes a esta situación. Los padres sintieron que eran escuchados y como resultado se demostró la preocupación de la escuela por sus hijos.

Los padres de familia se sienten mejor cuando se dan cuenta que están siendo escuchados en sus preocupaciones.

Fomentando comunicación abierta

“Café con el director”, “Tiempo con la maestra” y “Buenos días querido profesor”, esto puede parecer broma, pero éstos son los nombres de las sesiones de los padres con los directores de CAL. El comité de padres promueve estas sesiones en forma de foro abierto durante el año. El director da a los padres un repaso en 10 minutos de lo que aconteció durante el mes. Los padres pueden expresar sus dudas, que puede incluir la típica discusión acerca del largo de la falda del uniforme, demasiadas tareas o problemas con el transporte escolar.

Un boletín informativo puede resolver estos temas, pero la sesión permite una discusión profunda. Los padres de familia se sienten mejor cuando se dan cuenta que están siendo escuchados en sus preocupaciones. Uno de los temas más candentes durante el año pasado fueron los mensajes de texto por celular que constantemente se enviaban los estudiantes de secundaria, tales como “padres en la habitación, no puedo hablar ahora”. La directora estaba muy preocupada por el tiempo invertido y por el contenido de estos mensajes. Este tema instó a los padres a hablar de sus preocupaciones referente a las actividades de sus hijos en la computadora, otros padres sugirieron curas para este problema. Durante estas sesiones se señalan muchos problemas y nos encanta regresar a casa sintiendo que la escuela nos ayuda a tomar decisiones Cristo-céntricas acerca de la crianza de nuestros hijos.

La utilización de tecnología

Muchos años atrás se implementó un nuevo sistema de computación en todos los niveles de la escuela. Con esta nueva tecnología se incrementó la comunicación entre los maestros, padres y estudiantes. Los padres pueden ver las calificaciones y el control de asistencia de sus hijos cada día si así lo desean. Cuando mi hija recibe una nota baja, puedo hablar inmediatamente con ella al respecto. También puedo enviar un correo electrónico al maestro con cualquier inquietud y se facilita la comunicación.

El sitio de Internet incluye anuncios puntuales informando a los padres cosas tales como el horario y el lugar de los eventos deportivos, el devocional semanal y otras actividades. En este portal se incluye fotografías de los equipos deportivos, horarios de clases, información de los logros de excelencia académica de los estudiantes, calendarios, requisitos de admisión y aún instrucciones de cómo llegar a la escuela. Como padres, nos sentimos más conectados al ambiente educativo en el que se mueven nuestros hijos. Este enlace vía Internet también ofrece la facilidad de obtener formularios y documentos que antes sólo estaban disponibles en forma impresa. Durante alguna crisis o necesidad los familiares podemos enviar mensajes electrónicos con peticiones de oración y testimonios.

La dinámica de la intercesión

En la relación de padres y escuela, ambos necesitan alinear sus expectativas conforme a la voluntad de Dios. Al permitir que Jesucristo sea el centro en todo asunto relacionado con hijos/estudiantes se desarrolla un vínculo común y no prevalecen intereses personales.

Hace muchos años la escuela organizó una campaña masiva para levantar fondos de crecimiento. La petición número uno para cada familia fue: no dar dinero, sino orar diariamente. Cada familia recibió un separador de libro el cual tenía una lista de peticiones para la campaña. A cada familia se le solicitó que colocara este separador en un lugar visible para guiar la oración de cada día.

Mi familia ha sido enormemente bendecida al formar parte de esta escuela. La utilización de estos consejos de comunicación profundizó nuestra relación con la escuela. Esta relación constituye la forma en la que una escuela debería funcionar, padres que se comunican con los directores y directores con los padres, todo por el bien de los estudiantes.

 


Susan West, madre de familia de la escuela Christian Academy de Louisville en Kentucky.

Tomado de la revista CSE Volumen 7 Número 1 (Páginas 8 y 9)

2017-07-04T23:38:37+00:00