Un día de clases sin comunicación con Dios

por Robin Eckel

Si yo perdiera la libertad de declarar la verdad de Dios, por solo un día, algunas cosas permanecerían igual. Mientras los estudiantes entran a la clase, yo les podría dar la bienvenida con una sonrisa, asegurándoles que les tengo aprecio y cariño. Podría impartir grandes lecciones de idioma, matemática, estudios sociales y ciencia. Podría compartir realidades de cada materia. Y como clase, podríamos aprender con juegos y actividades mientras disfrutamos de la nueva adquisición de conocimiento. Hasta podría enseñarle a mis estudiantes cómo ser respetuosos los unos con los otros siguiendo la regla de oro. Pero, hay muchas cosas que no ocurrirían si no pudiera presentar a Dios en mi clase:

  • Nuestro libro de oración desaparecería y los estudiantes no tendrían permiso de compartir sus acciones de gracias y peticiones a Dios.
  • No tendría permiso de orar en voz alta, pidiéndole al Señor sabiduría para guiar a mis estudiantes.
  • No tendría carteles en mi salón que motiven a los estudiantes a vivir para la gloria de Dios.
  • No se le podría decir a cada estudiante que es único y valioso porque fue creado por el Dios todopoderoso a su imagen y semejanza.
  • No podría compartirles a mis estudiantes del amor de Jesús cuando se sientan poco amados y lastimados.
  • No podríamos cantar y memorizar la Palabra de Dios, con la certeza que nuestros cuerpos se mueven como adoración a Él.
  • No podríamos sostener la Palabra de Dios y leerla juntos antes de discutir acerca de Sus historias y cómo vivir vidas santificadas para nuestro grandioso Dios.
  • El idioma sería solo palabras y no un regalo de Dios para que lo aprendamos con amor y responsabilidad.
  • No podríamos hablar de cómo Dios utiliza las palabras para crear y para comunicarse con nosotros; por lo tanto, saber que es importante para nosotros aprender a comunicarnos con palabras ya que es importante para Dios.
  • No aprenderíamos a pensar en lo que leemos, en buscar las verdades bíblicas dentro de las diferentes literaturas y textos informativos.
  • Las matemáticas serían solamente números y no patrones establecidos por un Dios que no cambia.
  • Las respuestas matemáticas no estarían sujetas a un Dios de verdad, por lo tanto, las respuestas no siempre serían correctas o incorrectas.
  • No podríamos afirmar que la historia tiene algún propósito o dirección otorgada por un Dios soberano.
  • No podríamos alabar a nuestro Dios soberano por las maravillas descubiertas por medio de lecciones y experimentos científicos.
  • No podría motivar a los estudiantes a que sean creativos porque fueron creados por un Dios creativo.
  • No podríamos expresar en voz alta nuestro agradecimiento por la comida, la ropa, nuestros hogares y familia que el Señor nos ha dado.
  • No podría guiar a los estudiantes, por medio de la Palabra, cuando están luchando con conductas pecaminosas o pensamientos de insuficiencia.
  • No podría enseñar plenamente que toda verdad es verdad de Dios.

Estoy tan agradecida que tengo el privilegio de enseñar en un colegio cristiano que se sostiene en la Palabra de Dios como verdad y que está comprometido a entrenar a estudiantes a vivir por Dios, nuestro Señor y Salvador.

 


Robin Eckel es una maestra de segundo grado de primaria en Heritage Christian School, en Indianapolis, Indiana (EEUU). 

2017-07-04T23:38:37+00:00