//A través de la ruta tecnológica

A través de la ruta tecnológica

por Dhugie Adams

Tecnología en escuelas cristianas

Considere esto: usted vive en un pueblo pequeño con muchas carreteras locales. Son adecuadas por un tiempo, pero la población ha llegado al punto de necesitar un nuevo sistema vial. Los funcionarios locales, que desean “mantenerse al día”, deciden construir una red de carreteras para abrir nuevas formas de desplazamiento. Pero en lugar de hacer su tarea para garantizar que las carreteras estén diseñadas para hacer que los viajes sean más efectivos, simplemente comienzan a colocar carreteras al azar.

¿Resolvería esto el problema? Quizá resolvería algunos de los problemas por simple coincidencia, pero no todos. ¿Qué tipo de problemas crea la construcción de carreteras sin planificación? ¿Atascos, altos costos de obra inútil? Podemos aceptar que colocar carreteras al azar sería una manera irresponsable de resolver problemas de transporte. Sin embargo, ¿hemos adoptado este enfoque con el tema de la tecnología en las escuelas?

La necesidad de una filosofía

Asumiendo que reconocemos la necesidad de tecnología en nuestras escuelas, debemos comenzar a pensar en una «filosofía de tecnología». Conocer las preguntas que se deben hacer cuando se implementa un programa de tecnología en nuestras escuelas es crucial. La forma en que elegimos involucrarnos con la tecnología en nuestras escuelas puede diferir de la forma en que nuestro vecino decide hacerlo, ¡y eso está bien! Cada escuela tiene sus propias necesidades y desafíos únicos.

¿De qué se trata esto de una «filosofía tecnológica»? Piense en esto como una declaración de misión de la escuela para el uso de la tecnología, que debiese responder a las siguientes preguntas: ¿Por qué estamos usando tecnología? ¿Qué tipo de tecnología necesitamos? ¿Cómo se relaciona con la misión y visión general de nuestra escuela? Si bien la tecnología es un servidor maravilloso, puede ser un maestro terrible.

La tecnología es una herramienta efectiva que puede ayudar en la enseñanza y el aprendizaje. Pero, de forma similar al ejemplo de la planificación de nuevas carreteras para una ciudad, si no tenemos una misión y una visión claras para la tecnología, puede usarse de forma inapropiada o contraproducente –y muy probablemente lo hará. Las escuelas deben determinar dónde se usará la tecnología para avanzar en la misión general y dónde no.

Pasar de la filosofía a la implementación

Una vez que la escuela haya determinado su filosofía tecnológica, hay algunas preguntas fundamentales sobre la implementación. Las preguntas variarán según la tecnología elegida para la escuela y cómo se usará. Como punto de partida, las escuelas pueden formular las siguientes cuatro preguntas:

1. ¿Cómo permitirá esta tecnología que nuestros estudiantes tomen el control de su propio aprendizaje? Es posible que haya notado últimamente que más familias han tomado la opción de educar en el hogar a sus alumnos y una de las principales razones es la capacidad de personalizar el aprendizaje del aprendedor. Al integrar nuevas tecnologías, una escuela puede ofrecer a los estudiantes la capacidad de aprender de nuevas maneras y ampliar el plan de estudios de la escuela con clases en línea que no se ofrecen en el campus.

2. ¿Quién es responsable de proporcionar la tecnología?  Hoy en día, los teléfonos inteligentes, las tabletas y las computadoras portátiles son accesibles para casi todos los estudiantes. Determinar si la escuela o el  estudiante proporcionarán la tecnología es importante. Hay desafíos en ambos lados. Si la escuela proporciona tabletas, hay un costo importante, pero la escuela conserva la capacidad de controlar la actividad más fácilmente. Si los estudiantes proporcionan las tabletas, el costo se elimina para la escuela, pero el control de contenidos se puede convertir en una pesadilla. Ambas son opciones razonables, pero la escuela debe decidir cuál le funciona mejor.

3. ¿Cuánta tecnología personal permitirá la escuela a los estudiantes usar y cuándo pueden usarla? Algunas escuelas requieren que los estudiantes apaguen (o entreguen) sus teléfonos inteligentes durante el día escolar, excepto por periodos de tiempo cortos previamente designados. Otros se ocupan de los problemas de distracción de diferentes maneras. Cualquiera que sea la política, debe ser claramente comprendida y aplicada. Ayudar a los estudiantes a comprender los desafíos  espirituales y sociales de la tecnología personal es una parte importante de su educación. La Dra. Kathy Koch (2015), ha escrito libros útiles sobre adolescentes y tecnología, especialmente el excelente libro llamado Pantallas y adolescentes: Conectando con nuestros niños que habitan un mundo inalámbrico . Otro excelente recurso es La familia tecnológicamente sabia: Pasos para poner la tecnología en el lugar apropiado, por Andy Crouch (2017), cuyas recomendaciones prácticas para las familias se pueden transferir a la escuela. Ambos títulos se encuentran actualmente sólo en inglés bajo los nombres de Screens and Teens: Connecting with Our Kids in a Wireless World y The Tech-Wise Family: Everyday Steps for Putting Technology in Its Proper Place.

4. ¿Existe el soporte adecuado para integrar la tecnología? Es vital que antes de incorporar cualquier tecnología nueva, exista la necesidad de la misma. La tecnología falla, la seguridad es frágil o surgen problemas imprevistos. Debe existir un soporte tecnológico adecuado para abordar cada escenario. Este es un asunto tanto de personal como de finanzas que se decidirá cuando la escuela desarrolle su filosofía.

La sugerencia es que cada escuela reúna la mayor cantidad de información posible, particularmente de otras escuelas que intentan optimizar el uso de la tecnología y guiar a sus alumnos a usarla de una manera Cristocéntrica. Compartir las mejores prácticas y estrategias ayudará a los estudiantes a aprovechar al máximo la tecnología y superar los desafíos inherentes a su inescapable presencia constante. Estos compromisos son fundamentales para que las escuelas equipen a sus estudiantes para vivir con relevancia en este tiempo y cultura para la gloria de Dios.


Dhugie Adams trabajó como bombero y paramédico después de la escuela secundaria. Su deseo de un discipulado auténtico y significativo lo llevó a Axis en 2014. Dhugie vive en Colorado Springs, trabajando a tiempo completo como director de Live Experience en Axis.

Nota del editor: esta publicación es un extracto de PIVOT: Nuevas direcciones para la educación cristiana, un libro reciente sobre desafíos, tendencias y perspectivas acerca del futuro de las escuelas cristianas.

2018-10-15T10:40:59+00:00

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