Cuando hablamos de educación bilingüe nos referimos a una educación que tiene como meta que los estudiantes lleguen a dominar dos idiomas al concluir su ciclo escolar. En la actualidad, muchas instituciones académicas están incorporando con mayor compromiso la enseñanza de lenguas, cultura y literatura extranjeras dentro de sus programas. Están ofreciendo a los estudiantes un currículo variado, completo y más competitivo con el cual podrán insertarse en un mercado laboral global. El dominio de un segundo idioma aporta beneficios que van más allá de facilitar la comunicación. Una persona que domina otro idioma podrá disfrutar de mayores beneficios sociales, económicos, profesionales, culturales e intelectuales.

Según diversos estudios, el conocimiento profundo de dos o más idiomas enriquece sustancialmente las capacidades intelectuales tales como la concentración, mejorando así la llamada función ejecutiva del cerebro. Los niños que son expuestos desde muy temprano a dos lenguas,crecen como si tuviesen dos seres monolingües alojados dentro de su cerebro, lo que implica que el bilingüismo tiene efectos positivos en la inteligencia y en otros aspectos de la vida. Los niños bilingües crecen conscientes de que el lenguaje es solo el medio, pero existen varias formas de transmitir un mensaje. Tienen la capacidad de pasar información de un idioma al otro y de comprender mejor el funcionamiento de la gramática. Entienden mejor la diversidad cultural de nuestro mundo y son generalmente más abiertos a nuevas culturas. Adicionalmente, tienen la ventaja como adultos de poder acceder a empleos que requieren dominar un segundo idioma.

Una persona que domina otro idioma podrá disfrutar de mayores beneficios sociales, económicos, profesionales, culturales e intelectuales.

La globalización ha traído a nuestros países grandes oportunidades pero, al mismo tiempo, grandes desafíos. Un mundo globalizado exige una comunicación efectiva, por lo que la educación bilingüe es cada vez más importante para enfrentar con éxito el futuro laboral. El manejo de una segunda lengua significa poder comunicarnos mejor, abrir fronteras, comprender otros contextos, entender y hacernos entender, progresar y jugar un papel decisivo en el desarrollo de nuestro país. Ser bilingüe es tener más conocimientos y oportunidades para ser más competentes y competitivos, mejorando así nuestra calidad de vida.

El manejo de un segundo idioma se convertirá, a mediano o largo plazo, en un requisito indispensable para que nuestros egresados puedan acceder a empleos mejor calificados. Por lo tanto, el reto que tenemos es grande; debemos preparar a nuestros estudiantes para que puedan enfrentar las exigencias del mundo globalizado, de lo contrario, no los estamos equipando para un ambiente altamente competitivo.

Muchas instituciones educativas pasan por un momento donde tanto las políticas oficiales como las condiciones del contexto mundial plantean la necesidad de hacer ajustes curriculares. Estos deben promover niveles de bilingüismo y plurilingüismo en los estudiantes para que puedan desempeñarse exitosamente en una sociedad cada vez más exigente.

El bajo nivel de competencia en inglés que presenta un alto número de estudiantes al finalizar su ciclo de Educación Media tiene incidencias en su futuro inmediato, ya sea en el campo de la vida universitaria o las posibilidades de vinculación laboral.

Las escuelas cristianas deseamos equipar a nuestros estudiantes con una formación integral con altos estándares de rendimiento académico. Esto incluye un programa de inglés que les ofrezca a nuestros egresados la oportunidad de competir equitativamente y acceder a mejores oportunidades.

El manejo de un segundo idioma se convertirá, a mediano o largo plazo, en un requisito indispensable para que nuestros egresados puedan acceder a empleos mejor calificados.

Para las instituciones educativas, asumir un currículo bilingüe representa algunas implicaciones académicas y administrativas que es necesario resolver. Situaciones como la contratación de profesores bilingües nacionales o extranjeros se hace complicado y aumenta los costos educativos. Sin embargo este esfuerzo por parte de las escuelas representa para los padres de familia obtener un servicio educativo de más alta calidad para sus hijos. Esta “milla extra” a recorrer permitirá a los directivo de la institución avanzar sus metas y satisfacer adecuadamente las expectativas de la comunidad educativa.

¿Estamos haciendo todo lo necesario para que nuestros estudiantes alcancen sus metas y sean competitivos al egresar de nuestras escuelas?


Bibliografía

  • Aragón, M. (2007). La ciencias experimentales y la enseñanza bilingüe. Revista Eureka sobre la Enseñanzas y la Divulgación de las Ciencias, 4 (1), 152-175
  • Coyle, D. (2008). CLIL A pedagogical approach from the European perspective. En N. Van Deusen-Scholl y N. H. Hornberger (Eds.), Encyclopedia of language and education Volume 4: Second and foreign language education (97-112). Nueva York: Springer.
  • de Mejía, A., Ordóñez, C. y Fonseca, L. (2006). Estudio investigativo sobre el estado actual de la educación bilingüe (Inglés-Español) en Colombia. Bogotá: Centro de Investigación y Formación en Educación, Universidad de los Andes.
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