Los maestros son humanos y frágiles, y es fácil cometer errores en el manejo de estudiantes difíciles. La oración y la guía de Dios puede ayudarlos a mantenerse en el camino. Hay ocasiones cuando los maestros se sienten maltratados verbal y físicamente por los estudiantes y la oración se convierte en una necesidad. No hay una ciencia exacta en el manejo de la conducta humana pero para buscar el éxito de los estudiantes, no se puede olvidar el poder de la fe y la oración. En esos días difíciles cuando se enfrentan conductas difíciles es fácil que los maestros tengan amargura, deseos de venganza y dudas respecto al éxito con esta clase de estudiantes. Sin embargo, en oración los maestros pueden recibir el fruto del Espíritu para que llene sus corazones para mostrar amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza cuando tratan con estos estudiantes (Gálatas 5:22- 23). Otra cita bíblica que los maestros pueden usar para orar se encuentra en 1 Tesalonicenses 5:14: “Hermanos, también les rogamos que amonesten a los holgazanes, estimulen a los desanimados, ayuden a los débiles y sean pacientes con todos”.

En medio de las carreras de la vida y la enseñanza, es fácil caminar por las actividades de la vida espiritual; decir una oración rápida y pasar al siguiente punto de la lista. Para ayudar a estos estudiantes, el maestro debe tomar tiempo y profundizar en la oración. Richard Foster en el libro Celebración de la Disciplina da una guía para una vida de oración más profunda.

El explica: “Aprender a orar por otros es escuchar la dirección del Señor” (2009, 56). También escribe: “la imaginación le abre la puerta a la fe” (2009, 58). Por lo tanto, cuando los maestros oran por sus estudiantes, deben imaginar al estudiante comportándose bien y siendo íntegros. Cualquier maestro que está tratando con un estudiante difícil debería invertir tiempo en estudiar la oración. Los libros como el de Foster dan consejos respecto a cómo orar en contra del enemigo y por sanidad de tal forma que ayude tanto a estudiantes como a maestros a través de su caminar espiritual.

El desafío de tratar con estos estudiantes y orar por ellos también hace algo por el maestro. Le enseña acerca de la paciencia y ofrece una oportunidad para mostrar el amor y la gracia de Dios. Además de orar porque Cristo comience a trabajar en los corazones de los estudiantes, un maestro está pidiendo que el Señor también trabaje en su corazón. Estos estudiantes difíciles ponen retos a sus maestros. Santiago 1:12 nos dice: “Dichoso el que resiste la tentación, porque al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman”. El trabajo de un cristiano no se supone que sea fácil. Cuando un maestro cristiano está siendo probado y refinado debe verlo como una bendición del Espíritu quien le enseña cómo cultivar de mejor forma el fruto del Espíritu.

 


Tomado del libro de Buena Conducta por Beth Ackerman.

Beth Ackerman, Ed.D tiene más de diez años de experiencia trabajando con jóvenes con problemas. Actualmente es profesora de enseñanza de educación especial en la Universidad Liberty en Lynchburg, Virginia.

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