//Directores y docentes, qué esperan uno del otro

Directores y docentes, qué esperan uno del otro

Es de todos sabido que las buenas relaciones en la comunidad escolar son esenciales para el éxito de una escuela.  Es necesario un ambiente cordial para que todos los miembros del equipo alcancen los objetivos que se han propuesto.

¿Ha escuchado alguna vez esta queja: “Mi jefe no me comprende porque no me escucha”?  La forma en la que los maestros se relacionan con sus superiores se verá reflejada en la manera que sus estudiantes interactúan.

Se ha comprobado que los estudiantes se desarrollan mejor en un ambiente saludable de disciplina y amor.  Los estudiantes que son emocionalmente estables son el resultado de la motivación, respeto y amor que se practica durante su formación.  Si son tratados de esta manera, serán capaces de recibir con gozo todo lo que podamos enseñarles.  Ellos aprecian que, tanto los premios como la disciplina correctiva sean aplicados en forma consistente.

En algunos países, las escuelas cristianas no pueden tener un nombre religioso que revele su identidad.  La palabra “Cristocéntrica” no puede ser mencionado por temor a ataques terroristas y represalias.  Un ejemplo de esto es Indonesia, ya que es el país con la mayor población musulmana del mundo.  En China comunista no se puede tener abiertamente una escuela cristiana.  Debido a esto, la manera de identificarse como cristianos es a través de las relaciones entre maestros y padres, entre maestros y estudiantes, entre autoridades y maestros.  A Dios gracias, en Latinoamérica se disfruta la libertad de identificarse abiertamente como seguidores de Jesús.  Por lo tanto, todos esperan que nuestras escuelas trabajen con excelencia a todo nivel y esto incluye la manera en la que nos tratamos, tanto dentro como fuera de la escuela.

Lamentablemente esto no es cierto en todas las escuelas que llevan un nombre cristiano.  Están más ocupados en satisfacer necesidades egocéntricas que en reflejar la vida de Jesucristo en todas sus acciones.  Debemos estar conscientes de la gran oportunidad de proyectarnos libremente como una escuela cristiana, en todas sus áreas.  Cada uno de estos aspectos trae expectativas de parte del liderazgo educativo y de los maestros.

Instalaciones

Mientras trabajaba como directora en Charlotte Christian School, viví una experiencia que me enseñó una gran lección.  Recuerdo que uno de los directivos invitó a una persona para que donara fondos destinados a mejoras de infraestructura.  Esta persona solicitó realizar una visita al colegio antes de enviar su donación.  Como es típico en la mayoría de las áreas de secundaria de cualquier establecimiento educativo (aunque no debe ser la práctica cristiana), se encontró que había carteleras destruidas y el área de sanitarios estaba sucio y desordenado.  Cuando finalizó su visita, nos informó que no donaría el dinero solicitado, pues antes de hacerlo necesitaba comprobar que los encargados del colegio eran buenos administradores de los recursos que Dios les proveía.

Los docentes esperan que los directores aseguren el mantenimiento de instalaciones seguras, limpias y ordenadas.  No es agradable trabajar en un lugar sucio y desordenado.  Igualmente, los directores esperan que los maestros colaboren en mantener las instalaciones de esta manera.

Manejo de la disciplina

Es importante ser consistente cuando se refiere a la disciplina y el manejo del aula.  Como directora expuse a los estudiantes la siguiente pregunta: ¿En qué se diferencia un buen maestro de un mal maestro?  Los estudiantes inmediatamente respondieron: “Ser justo y no tener favoritismos hacia ninguno”.  Ahora le pregunto a usted: ¿Trata con justicia a sus estudiantes, así como Jesús era justo con sus discípulos?

Es importante evitar que los estudiantes practiquen la discriminación.  Neutralizar el racismo es un desafío en países con mayor diversidad étnica.  En esos contextos es vital promover el respeto hacia todos.  De igual forma atajar y manejar de manera firme situaciones de bulling o abuso de cualquier naturaleza es vital.  Es responsabilidad de los maestros manejar estas situaciones, pero el reglamento de la escuela (una responsabilidad de la dirección) es el que debe establecer los principios de convivencia.  Un ambiente de respeto y consideración unos por otros aportará un mejor manejo de aula.

Pregúntese siempre antes de actuar: ¿Qué haría Jesús en una situación similar? ¿Cómo haría Jesús para ser maestro? Jesús fue justo en la forma en la que trató a todos sus discípulos.

Diseño del currículo

Los directores nunca van a estar conformes con el currículo; siempre será sometido a constante evaluación y perfeccionamiento.  Este es un síntoma normal en cualquier escuela y siempre se tratará de mejorar año con año.  Como director, propóngase evaluar uno o dos cursos por año, de tal manera que, si este año evalúa la clase de Biología, el siguiente año revise la clase de Matemática y así todas las materias serán evaluadas y mejoradas.  Véalo como un ciclo de 5 años.  Sus estudiantes serán beneficiados.

Es responsabilidad del director dar lineamientos, proveer la estructura programática que guíe a los maestros en lo que harán cada día en el aula.  Los maestros tienen la tendencia a pasar más tiempo en las clases que más les gusta y pueden olvidar enseñar lo que los niños necesitan.  Así que se deben revisar los planes y supervisar las clases que se imparten.

Los exámenes evalúan lo que el maestro ha enseñado.  Reflejan los objetivos trazados y permiten comprobar que el currículo está bien diseñado.

Habilidad en la comunicación

La queja que con más frecuencia expresan los colaboradores es que sus jefes o directores no los escuchan.  Cuando Dios quiso comunicarse con el mundo, ¿qué fue lo que hizo?  Tomó el currículo y nos lo envió con el mejor maestro, Jesucristo, quien sentó a los niños en sus piernas y los escuchó.  Fue muy paciente con sus discípulos.  Nunca se refirió con irrespeto hacia los demás: —¡Mateo, ya te dije cuál es el reino de los cielos! Pedro, ¡no estabas escuchando!

De manera que si los estudiantes y los padres observan una buena relación entre las personas que sirven dentro de la escuela, se sentirán cómodos y confiados de que se les estará formando de manera saludable.  Será como una semilla que al germinar dará un fruto de excelentes relaciones interpersonales.

Destrezas administrativas de los directores

Un calendario general preparado con anticipación es necesario y es recomendable que se respeten las fechas planificadas.  Si se programan, evitar cambiarlas para que la comunidad escolar observe formalidad y profesionalismo en la organización.

Aunado a esto, es importante comunicar descripciones claras de trabajo, expectativas claras en las que se basará la evaluación concerniente a la función y ejecución del mismo.  Un aspecto que siempre se debe cuidar y que debe estar claro para todos es la escala de salarios.  Aunque se pacte una remuneración económica con algún maestro o se haga énfasis en el secreto profesional, siempre es un tema a tratar cuando los maestros se reúnen y se comunican.  Considere que hay elementos a tomar en cuenta en esta escala de salarios y que los maestros estarán expectantes si le son aplicados, por ejemplo: salario mínimo, experiencia, profesionalización y antigüedad.

La credibilidad del director es evaluada por todos en la escuela.  Haga lo que ofreció realizar.  Si dijo que iba a implementar un laboratorio de computación, hágalo. Sea un hombre o una mujer de palabra.  No se anticipe a decir algo que no tendrá los recursos o el tiempo para llevarlo a cabo.

Cualidades esperadas en los maestros

Mi padre, quien también fue director de una escuela cristiana, decía: “Puntualidad es tener los dos pies adentro de la escuela al momento que suena la campana”.  Construya la cultura de estar a tiempo en los devocionales, al entregar notas y al impartir su clase.

La credibilidad del maestro sufre si envía notas con faltas de ortografía.  Es necesario que alguien se encargue de la revisión de todas las notas que son enviadas a los hogares para evitar esto.

Planifique.  Un aspecto en el que los docentes evidencian profesionalismo es la forma en la manejan los detalles.  Por eso es importante que se organice con anticipación y lo plasme de forma ordenada.

Cuando califique el desempeño de sus estudiantes, sea íntegro y justo.  Si recolecta dinero en clase sea transparente y entregue cuentas cabales a sus superiores.  Una manera de evitar que se maneje dinero en las clases es cobrar una sola cuota al inicio del año que cubra los costos de todas las actividades que se planificaron.

Carácter cristiano

Uno de los temas que me gusta plantear a los maestros en su primera entrevista es: “Describa su relación con Jesucristo”.  Si el maestro titubea y no se siente cómodo al hablar de Jesús, hará lo mismo frente a sus estudiantes.  Esta es también una buena pregunta para los miembros de una directiva o directores.

Estabilidad emocional

La forma en la que manejamos el estrés y el enojo es importante.  Miremos qué hizo Jesús cuando vio a las multitudes en Marcos 6:31 (NVI): “Vengan conmigo ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco” (énfasis añadido).  Venían de una larga jornada de trabajo atendiendo las necesidades de la gente, tanto que ni tenían tiempo para comer.  Por eso Jesús reconoció su agotamiento y se los llevó a descansar a un lugar solitario donde sus fuerzas podían ser renovadas.  Necesitamos saber manejar el estrés y no caer en lo que se llama “agotamiento emocional”, que se da muchas veces por el desmedido altruismo.

Siempre que trabajamos con grupos encontramos personas que nos demandan más de lo que les podamos ofrecer.  Algunas personas quieren trasladarnos sus problemas y que como directores o maestros les resol- vamos todo.  No podemos resolver los problemas de todos a quienes servimos. Pregúntese: ¿Es esto algo en lo que puedo aportar sin quitar responsabilidad a quien le corresponde? Es necesario saber decir no, conocer nuestros límites, y saber hasta dónde puedes llegar.  La postura bíblica es llevar la carga los unos de los otros (Gal. 6:2), pero hacerlo “según tus fuerzas” (Ec. 9:10 RV60).

Integridad

El eje central de nuestra maquinaria es la integridad; nos permite tener solvencia y actuar con transparencia.

Un líder íntegro debe cumplir sus promesas.  No cambia su discurso dependiendo de la situación.  Las personas confían en los líderes que saben manejar el tiempo y el dinero.  Es discreto ante información confidencial recibida.  Es honesto y responsable.  Actúa siempre apegado a la verdad, sin importar el costo.

Maestros y directores deben saber qué esperar unos de otros.  En su libro Las 7 Leyes del Aprendiz, Bruce Wilkinson dice: “Cuanto más alta es la expectativa y más baja la realidad mayor es la decepción”.

En el proceso de definir y cumplir expectativas, habrá momentos de presión. Los diamantes más bellos son formados con mucha presión.  Es por eso que Dios permite incomodidad en nuestra vida.  Un diamante no tiene brillo por sí solo, ni tiene luz propia. Simplemente refleja la luz exterior. Mi reto para todos los educadores es que se conviertan en esas piedras preciosas, esos diamantes que brillan reflejando la luz de Dios y de su hijo Jesucristo.


Janet Lowrie Nason, PH.D. fue la Directora Regional de ACSI Asia del 2004 al 2011, sirviendo en oficinas en Filipinas, Indonesia, y Hong Kong.
Tomada de la Academia de Liderazgo en Guatemala, 2009
2017-11-16T08:10:33+00:00

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