El 33% de los nuevos maestros en las escuelas públicas y privadas abandonan la profesión en un plazo de cinco años.

Recientes encuestas sugieren que la principal razón es la falta de apoyo administrativo y la ausencia de un ambiente idóneo. Gordon y Maxey (2000) sugieren que los maestros de nuevo ingreso que tienen el apoyo del liderazgo de la escuela y experimentan logros en su enseñanza, estarán más motivados a continuar en la profesión.

La escuela cristiana no está inmune a este fenómeno.  Entonces, ¿cómo motivar y apoyar a los maestros nuevos o recién graduados para sobrevivir las batallas que los convertirán en maestros maduros y eficientes? La Palabra de Dios provee fundamentos para responder a esta situación. Les compartimos 4 principios bíblicos para apoyar a los maestros principiantes de una escuela cristiana para que tengan éxito en su labor docente y permanezcan en el centro educativo el tiempo apropiado.

  1. No hacer acepción de personas (Rom 12:9-10; Jn 13:34; 1a. Cor 12:14-24; 13:1-13)
    Los directores que se manejan bajo esta directriz contribuirán al enriquecimiento de la autoestima y motivación de sus maestros nuevos con el objetivo de ayudarles a crecer en excelencia. Los maestros nuevos se desempeñan mejor cuando se sienten seguros de su relación con directores y coordinadores y cuando su enseñanza está teniendo algún impacto.
  1. Evitar cargar a los maestros principiantes con responsabilidades grandes (1 Tim 3:6, 5:22)
    Evite dejarlos solos al frente de clases problemáticas. Las clases que son difíciles de manejar requieren de maestros experimentados que poseen habilidades que han ido madurando al usar adecuadamente métodos eficientes en el manejo de aula. Sus primeras responsabilidades deben ir de acuerdo a la capacidad del maestro de manera que vaya adquiriendo experiencia.
  1. La inducción de los nuevos maestros debe ser dosificada (Dt 6:7-9; 1 Pe 2:2)
    Este proceso debe darse en la medida que ellos sean capaces de adaptarse.  Es recomendable incrementar paulatinamente las responsabilidades inherentes a las actividades escolares, de tal manera que en la misma medida, los maestros novatos se identifiquen con la escuela y su misión. Los coordinadores deben guiar a los maestros principiantes en una o dos técnicas para desarrollarlas durante las primeras semanas. Demasiadas sugerencias para mejorar, pueden abrumar y desanimar a los nuevos maestros. Recuerde que estos maestros se están adaptando a un nuevo trabajo, escuela, amigos, cultura y posiblemente a una nueva comunidad. El nivel de estrés puede resultar muy alto.
  1. Proveer mentores (2 Ti 2:2; Tit 2:4, 7)
    Esto debería ser un requisito y no una opción. Es de suma importancia crear un clima idóneo para establecer relaciones de mentoría. Los maestros veteranos que cumplirán el rol de mentores deben saber cómo hacerlo y contar con el tiempo específico para dedicarse a ello. Los maestros experimentados pueden guiar a los maestros nuevos para ayudarlos en la planificación de sus clases, repasos de sus lecciones. Los maestros con mayor experiencia pueden invitar a los nuevos docentes a observar sus propias clases para ofrecer un modelo de manejo de aula, tal como señala Lott (2002). Un maestro se sentirá mucho más cómodo si es observado por un compañero que por su jefe inmediato superior. Esta será una preparación para las futuras observaciones de un coordinador o director. También se debe brindar mentoría por parte de maestros experimentados en un área específica de clase o nivel. Además es importante planificar sesiones para mentores y maestros principiantes cada semestre junto con el director.  De esta manera se podrá evaluar el progreso de la relación de mentoría.

La misma filosofía que se utiliza en la iglesia para los nuevos creyentes se aplica al desarrollo de los nuevos maestros.  La cultura escolar debe caracterizarse por amor, apoyo, confianza, mentoría y dirección para los novatos. Si usted es un docente principiante, busque un mentor dentro de su escuela de quien pueda aprender y que le pueda apoyar. Si es un docente maduro o experimentado, busque la manera de apoyar a uno de los nuevos maestros que recién inicien en su escuela.

Facultemos a los nuevos maestros para que permanezcan y prosperen en el ministerio de la enseñanza en la escuela cristiana.

 

Escrito por Gordon Brown

Referencias

Stephen P. Y Susan Maxey (2000). How to Help Beginning Teachers Succeed. Alexandria, VA: Association for Supervision and Curriculum Development.

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